miércoles, 6 de enero de 2010

La creación del universo



Me gusta la ventaja de registrar los hechos. Además de que queda el respaldo de un momento, está la posibilidad de hacer trabajar a la conciencia por lo escrito. No publico todo lo que escribo... hay cosas que son preferibles dejarlas solo en un documento digital.
¿Cuáles? Las que representan la voz inmisericorde del orgullo herido. He aquí donde se gestan pensamientos que, normalmente, no van con mi proceder diario. Fuertes, pero pasajeros. Hay que mirarlos de frente para no darles la oportunidad de agazaparse y, en el futuro, aparecer sin aviso amenazando destruir la estabilidad conseguida.
Es mi universo, concebido bajo la teoría del Bing Bang. Lo que parecía insignificante, -pues así me importaba durante buena parte de mi vida- se transformó en algo que, a pesar de su considerable tamaño, todavía no termina de crecer.
Miro hacia atrás y hasta asusta un poco cuánto ha cambiado. Lo triste es que he necesitado de otros factores además de mi voluntad. Felizmente no vivo de la fe ajena. Sin embargo, he requerido de constantes insinuaciones de otras personas para dar un golpe de timón a varias de mis actitudes.
Puedo aturdirme fácilmente en situaciones adversas o si algo me molesta. Admito que paulatinamente he creado defensas cada vez más altas pero es justamente su alto tamaño lo que provoca que, en una ocasión de mayor impacto, hace que el momento de enfrentarlo sea muy duro.
Santa nostalgia... Esos roces con el pasado, a través de personas que de alguna manera dejaron huella, nos colocan en medio de ecos. La pregunta o moraleja depende de cada quien.
Lo que fue dejó de ser, para alivio de mi conciencia... aunque algunas cosas cambian hay otras que se empeñan en lanzar coquetas miradas de “¿y si pasara?”... no tengo planes de que sea así.
Tengo mi universo equilibrado... difícil la tarea de mantenerlo así. Más de una píldora de Hollywood ha planteado una realidad alterna donde el protagonista no existe. ¿A quienes realmente afectaría la presencia de cada uno de nosotros?
No sé si basta con la huella que se deja. La marca no siempre equivale a una lección.

martes, 29 de diciembre de 2009

2009: Hechos y remakes



Este año que termina se lleva consigo muchas lecciones en varios ámbitos. Siendo periodista, o más bien trabajando como tal -falta el título-, trato de enfocar las cosas de la manera más coherente y detallada posible.
Algunos fueron inéditos, otros no fueron más que remakes de eventos anteriores. Unos previsibles, otros se pasaron por descuido.
Recibí el año con trabajo forzado. No porque tuviese turno sino por una trasnochada en casa de un buen amigo. Un hecho por demás curioso y que me gusta recordar. Si bien hubo situaciones ásperas, aquello demostró que solo cuando se quiere se mantiene el control de la situación.
Al mes siguiente, por vez primera, quedé a cargo de dos áreas asignadas a mi editora en jefe debido a sus vacaciones. Difícil y enriquecedor -como muchas de las cosas en esta labor-. Hubo momentos de una presión tal que llegué a pensar que la responsabilidad encomendada me quedó grande.
Pareciera que marzo fue el más tranquilo del año. Un periodo al cual dediqué una reflexión amplia sobre lo conseguido. La confianza de mis superiores, mi esposa, mi hija. Sin embargo, la incertidumbre sobre la estabilidad de la situación me hizo dudar sobre su futuro... y el mío.
En el mes de mi cumpleaños, comencé a explotar mi lado fotográfico. La perspectiva de un entendido de la materia permitió que saboreara la espontaneidad de un momento antes que la pose... Aunque, definitivamente, algunas poses se quedaron en la retina.
Antes de llegar a la mitad del año, la presión fue en aumento, tanto por mis deberes como padre de familia y comunicador. Casi vaticinando situaciones posteriores.
Llegado el sexto mes, empecé a apoyar a Tania con un negocio en la casa donde vivíamos. Admito que me puse algo egoísta al principio pero el tiempo supo demostrarme -y recordarme- que soy afortunado por tener como pareja alguien que se destaca en lo que se proponga.
El mes de julio fue agridulce. Por un lado, el bautizo de Dalia, un evento que contó con amplia participación de las familias Guerrero y González. Por otro, mi primer roce con mis parientes políticos desde que me casé con Tania. Tuvo que pasar mucha agua por debajo del puente.
En agosto, mil ojos sobre mí. Hasta este mes, no me había percatado de lo pendiente que algunos están de mi trabajo diario. Mi cambio de domicilio también develó otras vigilancias.
Septiembre... la antesala de un evento que quisiera olvidar pero que debo tener presente. Fue mi descuido permitir que, a estas alturas de mi vida, un miembro de mi familia siga tratándome como a un niño.
Siguió el mes que para muchos es de las brujas... para mí fue el de los fantasmas. Un cruce verbal amenazó con destruir lo conseguido. El hecho tuvo tantas retaliaciones que, pese a mis esfuerzos, mi trabajo se vio afectado. Fue casi como ingerir veneno... perdí ánimos de seguir adelante y, en la supervivencia, quedaron huellas en el interior.
La reconstrucción llegó en el penúltimo mes del año. El primer aniversario de vida de Dalia fue prioridad y, felizmente, cuenta con el suficiente amor espiritual que no se hace necesaria la presencia física... aunque algunas faltaron. Para este momento, había derramado las lágrimas suficientes para levantar barreras. Tengo identificado a responsables -yo, inclusive- de mi dolor... pero ni proponiéndolo a mi orgullo soy capaz de guardar rencor. En la idiotez temporal no caben las iniciativas.
Diciembre, mes de reflexión obligatoria. Aumentaron las estrellas en el cielo y los legados en tierra. Pese a que no compartí -pero comprendí- parte del contexto de un discurso navideño, debo rescatar el hecho de que hay que estar pendientes de los valores que estamos heredando a la nueva generación.
La herencia... he ahí la cuestión. Espero que 2010 traiga consigo más y mejores elementos para tal cometido.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Lo que las lágrimas hacen ver...



Tiempo de reflexión... ¿Cuáles momentos deben considerarse como tales?
¿Se los escoge? ¿Tenemos derecho entonces a ser irreflexivos en alguna ocasión?
Año tras año es la misma frase publicitaria repetida hasta el insulto en los medios de comunicación.
Pero no soy quién para venir a dar clases de moral... estoy seguro que nadie sobre esta tierra.
Es loable el intento de serlo. Pese a que lo decente es tener solo una oportunidad, lo que más tenemos es eso, y con infinita misercordia. Muchas piedras, muchas lecciones.
Tropezamos, nos levantamos... por lo menos habemos quienes no nos gusta permanecer en el suelo. Empero, mientras más fuerte intenta volverse uno, mayor es la prueba para verificar el temple del espíritu.
He fallado y en más de una ocasión. Lo que es peor es que, si de gremio se tratara, no estoy solo.
¿Y quién nos dice, en acto flagrante, que estamos mal? ¿La voz de la conciencia es menos que cualquiera de estos momentos?
Sí, por lo menos, me gustaría ver cuántos se conmueven si agreden a un ser humano, si los castigan inmisericordemente, sin más pecado que el no estar de acuerdo con un sistema.
Aunque sea por una ficción que refleje ello... Una que a través del mar de mis ojos, jugó con mis lentes y el brillo de una pequeña bombilla y formó un halo de luz sobre la imagen de quien interpretaba a aquel humilde carpintero de Galilea, bañado en sangre y lleno de laceraciones, camino al Gólgota.
No, no es la primera vez que veo la película y las lágrimas son menos que originales. Lo que incomoda es que en cada ocasión tengo muchos motivos para ponerme triste.
Duele más siendo padre... ¿Quién sería capaz de sacrificar su idea feliz por salvar a muchos que quizás ni se enteran de la acción?
Un doble dolor. Por un lado, alguien pagó el precio de nuestros pecados. Fue capaz de soportar una castigo infrahumano por nosotros. Por otro, en medio de la vanidad, la humanidad parece cada vez menos dispuesta a reconocer las fallas y cambiar su modo de vivir.
Credos por aquí, religiones por allá... todos pregonando su verdad, perdón, interpretación de la Biblia. Cada grupo nació de la percepción de una sola persona.
El mensaje fue tan simple: “Amaos los unos a los otros, como yo los he amado”... pero, ¿qué tanto nos deja cumplir esto el orgullo y otras superficialidades?
Nos podemos equivocar... somos humanos... y así mismo, hay que saber perdonar.
Es el amor que damos, lo que al final cuenta.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Paso a paso



En medio del apagón de las 18 horas, un 2 de diciembre de 2009, mi pequeña Dalia dio sus primeros pasos en firme. Toda una sorpresa, ella conoce de mi llegada a la casa y en cuanto abrí la puerta, se desprendió de las manos de la madre para, en cuatro movimientos de piernas, llegar hasta mí.
Una sonrisa, balbuceos y risas en cuanto llegó a su destino. Estaba emocionada, no era para menos. Ella, ansiosa de descubrir el mundo que le rodea, experimentó un cambio radical que le permitía ampliar sus posibilidades de búsqueda. Adiós al andador de cuatro ruedas y a los límites.
Para Tania y yo, también representa un cambio radical: Mayor atención de la acostumbrada. El que Dalia camine implica que la vigilancia aumentará porque querrá coger e investigar todo... sin límites.
El mérito es de la madre, sin duda. Pendiente de todo. Rara es la vez que se le pasa algo por alto.
Y sí... algo se pasó por alto. Ha pasado algo más de un año desde que Dalia decidió que el seno de la madre no tenía imitaciones sintéticas y, por tanto, nada más importaba. Dentro del siguiente año deberá acostumbrarse a lo artificial... he ahí el dilema.
Tania cada vez está más cerca de retomar sus actividades periodísticas. En honor a la verdad, será un paso igualmente difícil desprenderse de nuestra florecita.
El primer día que intentamos la operación “Destete” fue bastante duro, para los tres. Finalmente, se tomó un biberón... pero mediante cucharadas.
Terminada la tarea, mi esposa se emocionó con la idea de que el fruto de su vientre estaba aproximándose a su total independencia. Lo percibí como un “sí pero no”... sí, era necesario dar el paso... no, el vínculo físico-afectivo no debía romperse.
Son cambios importantes... y los tenemos que asimilar y ejecutar poco a poco.
Es un recorrido de tres.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Amistad probada



Marzo de 2007. Probablemente sería la primera vez que vería a Susana Rentería Díaz, en aquel entonces, una estudiante de periodismo trabajando para El Telégrafo. Recuerdo también que hubo una intención por parte de ella para socializar. Ella es así, por instinto, y confía en él para dirigir la palabra.
No puedo asegurar el momento exacto en que la vi... el mundo de los comunicadores sociales es tan pequeño y puede que la haya visto antes.
Fue apenas un mes de prueba, me fui sin garantías de regresar pero con una buena recomendación laboral. El Telégrafo pasaba por una transición polémica. El cambio de directiva representó una oportunidad de regresar y lo intenté. Era agosto del mismo año.
Durante la primera semana, ella estaba de vacaciones. Me senté a lado de una de sus amistades: Stalin Miranda, él es un poco más reservado y desconfiado, sin por ello dejar de entrar en conversaciones amenas e informales.
Casi no tuve roce con él al principio. Susana, a su regreso, se convirtió en el nexo y no podría definir el momento preciso en que tomé confianza con los dos. La amistades nacen tan espontáneamente que es difícil registrar las primeras circunstancias.
Este lazo tuvo su primera prueba a los pocos días de nacer. Mi primer sueldo era superior al de ellos y un vocero de su generación lo sacó a la luz. Yo no podía revelarlo justamente por recomendación de mi superior y accedí porque me aseguró que era temporal (y fue así).
Difícil olvidar ese par de miradas, posterior a la noticia. Si bien tenía razones válidas, no fue sencillo manejar ese sentimiento con sabor a traición y deslealtad. Ellos apenas comenzaban a conocerme y yo a ellos. ¿Cómo saber si en el futuro no se repetiría?
Por divina gracia, ninguno de los tres es intransigente. Apelé a una oportunidad de explicarlo todo y fui escuchado. No sé que habrán pensado inmediatamente pero lo que contó fue su apertura.
La situación no hizo otra cosa que mostrar nuestro nivel para llevar una amistad.
Después, el movimiento de puestos, responsabilidades y otras oportunidades terminaron por desintegrar al equipo de política que formamos Susy, Stanlin, yo, y nuestro superior inmediato Xavier Manrique.
Hoy, no tengo a ninguno de los dos a la vista. Uno, más lejos que el otro. Pero a pesar del tiempo mantenemos una tradición: una foto para el recuerdo en cada encuentro.
Buenos recuerdos, por cierto.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Y somos rebeldes...


“Soy rebelde porque el mundo me hizo así... porque no sigo a los demás... y es que el mundo no tolera que uno tenga su propia fe” Sería un interesante popurrí, asumiendo que la nueva generación tuvo un grito de oposición en las líricas del grupo RBD.
Por lo que corresponde a Tania y a mí, nuestra manera de crear identidad también va de la mano con el rechazo a los caminos absolutistas decretados por cierta parte de la sociedad.
Hace siglos que la humanidad dejó de ser conformista -aunque mantenga matices de amoralidad-. Así que por rebeldes, no somos originales... esto como para aclarar que el asunto ya está digerido.
No obstante, está en cada quien los modos de expresar su inconformidad por los argumentos de los rebaños. Por mi lado, esta situación se presentó mediante una interpretación fría de lo que para otros resultaba divertido en los ratos de juegos infantiles. En el caso de mi esposa, estuvo manifiesto desde temprana edad, según mi suegra.
Dalia es bastante engreída de varios miembros de las familias Guerrero y González. Pero hay una particularidad que, opinan muchos, le permitirá establecer límites llegado el momento de manifestar sus intereses.
Tiene más de un año y no coge el biberón, con el cual está divorciado después de su primer mes de vida. Prefiere agarrar la tapa del envase como si fuese un vaso para tomar los líquidos... pero el biberón no lo toca ni porque parezca juguete.
“Será bastante independiente”, dicen quienes supieron del asunto. Ya de por sí da balbuceos fuertes cuando algo molesta o molestó... casi como si se estuviera quejando.
La incógnita está en como lo manifestará en algunos años más. No conozco mucho de la infancia de mi esposa... pero, si debo empezar desde cuando la conocí y mis experiencias en los casi 33 años que llevo en el planeta, será un dulce reto educar al espíritu rebelde de mi florecita.
Lo importante es que se sepa expresar con argumentos y no con intrasigencias, con educación y no con caprichos, anteponiendo el respeto al interés personal.
Después de todo, de rebeldes está hecho el mundo pero solo los más nobles y cercanos a Dios tienen el éxito individual en sus manos sabiendo, además, trabajar en familia y en equipo.
Sé que sus letras son cuestionables... pero Lucho Rueda tiene razón en decir que no se hace ningún daño “queriendo vivir fuera del rebaño”.
Admito que también depende del pastor.

domingo, 1 de noviembre de 2009

1 año de nuevas perspectivas


Siendo padre parece que el año transcurre más rápido. Desde aquel marzo de 2008, cuando supe que en menos de nueve meses más sería padre muchas cosas cambiaron. No faltó la lluvia de preguntas, muchas de las cuales fueron contestadas el 1 de noviembre de 2008.
Desde entonces, se generó una evolución que mutaba con cada mes, semana y día... y el tiempo terminó en una pendiente. Es el riesgo que se corre cuando se vive con intensidad.
De la mirada ciega se pasó a la inquieta, del silencio se pasó a los balbuceos, del llanto por hambre al llanto por engreimiento. Cada transición fue muy corta aunque hubo como disfrutar cada minuto.
Dalia es responsable de muchas nuevas perspectivas. Poco a poco se convirtió en una necesidad constante de verla, de saber de ella, de llenarla de besos y abrazos.
Instaló casa en mi mente y corazón.
Cada mes fue una actualización de procedimientos, no solo para su cuidado sino para el convivir familiar diario. Nuevas responsabilidades y la presión de que cada día vives para otra persona.
Pero no cualquier persona.
Dicen que se parece mucho a mí -por lo menos es lo que opina la mayoría- pero me conformo con que crezca sanamente en cuerpo y espíritu. Por propia experiencia, sé lo difícil que puede ser la adolescencia... y aquí es donde las bases son importantes.
Los primeros pasos son responsabilidad compartida.
Para la tarea de educar no he conocido teoría efectiva, todo es empírico y bajo el marco de lo particular de cada pareja. Es un compromiso con Dios. ÉL tiene fe en la humanidad y creyó en Tania y en mí para criar a uno de sus hijos.
¿Cómo lo haremos? El tiempo y el acercamiento con ÉL tienen la respuesta.
Mientras, disfruto cada momento con mi hija. En este primer añito de vida, hay más preguntas que respuestas. Sin embargo, tengo la certeza de que le esperan grandes cosas a la más bella flor de mi jardín mientras también mi esposa y yo cumplamos el compromiso divino de guiarla.
Es un presentimiento. Grandes años están por venir.